Ciberpedia de Mineral de Silicio.

Lanzada: 2026-05-10

Ultima actualización: 2026-05-13

Bienvenida.

Mineral de Silicio es un proyecto de worldbuilding de ciencia ficción situado en un México posapocalíptico, tres generaciones después del fin del mundo. Es un universo de construcción propia con aliens, robots, críptidos y humanos reconstruyendo civilización sobre tecnología retro de los años 80 y 90. Una wiki de lore original con especies, sistemas de gobierno, ecología mutante, historia alternativa y una religión basada en ramas de la informática. Ciencia ficción latinoamericana hecha desde adentro, con worldbuilding detallado y narrativa visual en desarrollo.

Moz recostada viendo su pc.

Sobre Mineral de Silicio.

Mineral de Silicio no es solo uno de mis proyectos, es el hilo invisible que conecta todo lo demás que hago. La cortina visual detrás de cada imagen, cada render, cada criatura que aparece sin explicación aparente. Es el universo que justifica que un alien comparta escena con un hada y un fantasma, porque en este mundo eso no necesita justificación extra. Simplemente ocurre.

Mothboy, un miembro juvenil de la especie Cera, patinando mientras toma fanta..
Mothboy, un miembro juvenil de la especie Cera, patinando mientras toma fanta.

Es también mi lugar seguro. El espacio donde las ideas que no caben en ningún otro lado encuentran tierra firme. Donde la teoría alien que lleva años tomando forma en mi cabeza tiene por fin un hogar con dirección. Donde cualquier cosa; una especie nueva, una emoción sin nombre, una imagen a medio formar, puede soltarse al mundo y el lore la absorbe. Mineral de Silicio crece conmigo porque fue construido exactamente para eso.

Resumen.

La Fragmentación y la desilusion.

Hace millones de años, la Tierra no era solo nuestra. Cinco civilizaciones prosperaban aquí antes de que los humanos existiéramos. Cuando el asteroide Chicxulub se acercó, tres de ellas se prepararon: construyeron búnkeres, sí, pero también lanzaron buques al espacio. Por si acaso. A eso le llamaron La Fragmentación .

Los que se quedaron sobrevivieron. Los que se fueron, también, aunque con un costo enorme. Y los humanos llegamos después, sin saber nada de nada, mientras nuestros vecinos más antiguos nos observaban desde las sombras decidiendo qué hacer con nosotros.

Durante milenios, esos vecinos participaron en nuestra historia sin que lo supiéramos. Se presentaron ante nosotros como hadas, alux, licántropos. Nos ayudaron a desarrollar la agricultura. Nos pusieron a prueba. Algunos llegaron a querernos. Otros nunca terminaron de convencerse.

Entonces, descubrimos el poder atómico y lo usamos; vaya que lo usamos. Los que nos observaban entendieron algo que llevaban siglos intentando ignorar. No somos puros, no estamos libres de pecado.

La Gran Aseguranza.

Hace tres generaciones, dos potencias apretaron el botón al mismo tiempo, temerosos de ser el perdedor. La Gran Aseguranza costó millones de vidas, devastó ecosistemas y destruyó las cadenas de comunicación global.

A los diez años que siguieron los llamaron el Tiempo de Tintas . Azul donde el frío se recrudeció, verde donde la vida explotó, rojo donde no qued nada. En ese tiempo, quienes sobrevivieron se encontraron, se reconocieron y decidieron, lentamente, volver a construir. A ese esfuerzo lo llamaron la Unión.

La Gran Aseguranza fue una selección natural de hardware. La tecnología moderna, ligera y brillante no sobrevivió: sus cuerpos eran demasiado delicados, sus partes imposibles de conseguir, su obsolescencia programada resultó ser una sentencia de muerte. Los smartphones y las pantallas de cristal líquido fueron abandonados y hoy se les conoce como tecnología Pre-GA o cristal obsoleto.

Solo sobrevivió la tecnología vieja, robusta y reparable, la que alguien podía abrir y arreglar con sus manos. Sobre ella se reconstruyó la civilización. Ese plástico amarillento y esos tubos catódicos son lo que hoy llamamos tecnología Post-GA.

El pueblo.

Mineral de Silicio es un pueblo en un valle rodeado de siete montañas, con un lago al este y una planta nuclear que alimenta el tren bala de todo el Fragmento Norte. Tres generaciones después de la GA, es uno de los nodos más estables de la Unión. Sus 69 habitantes son humanos, aliens, robots, críptidos y tres Malorin que llegaron desde otro planeta después de siete años de viaje.

Conviven, votan en asamblea, se afilian a una de las siete iglesias de la Tecnomagia y se preguntan, cada uno a su manera, las mismas preguntas. Qué se hereda. Qué se conserva. Qué se deja ir. Y si esta vez, con todo lo que costó llegar hasta aquí, lo harán mejor.

Habitantes.

Terráneos.

Humanos.

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La especie más nueva de la Tierra y, posiblemente, la más impredecible. Llegamos tarde, lo rompimos casi todo, y aún así aquí seguimos. Los humanos de Mineral de Silicio heredaron un mundo reconstruido con las manos y la memoria de quienes los precedieron. No son los más fuertes ni los más longevos, pero tienen una capacidad particular para adaptarse, recordar y, ocasionalmente, hacerlo mejor.

Matalis.

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lamina de museo de un dibujo anatomico Matali.
Lamina de museo del archivo vivo de la anatomía Matali.

Pequeños y robustos, de piel grisácea y ojos enormes adaptados a la oscuridad. Llevan milenios entre nosotros presentándose como duendes, alux y gnomos, ayudándonos a desarrollar la agricultura mediante bromas y retos, siguiendo su pedagogía del juego. Se decepcionaron profundamente con la bomba atómica, retiraron su apoyo y esperaron.

Después de la GA decidieron darnos una segunda oportunidad, esta vez como algo más cercano a iguales. Aún hay quienes no están convencidos de que fue buena idea.

Loomis.

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Criaturas delgadas y de alturas variables, con rasgos afilados y una expectativa de vida de 512 años. Se presentaron ante los humanos como hadas y elfos, fascinados cuando aprendimos a capturar y manipular la luz. Todo lo que su carne y alma perfeccionaron durante millones de años, dicen, se simula ahora con el más impuro de los materiales.

Son ceremoniosos, de etiqueta estricta y cultura profundamente visual. Algunos sobrevivientes de la GA siguen cargando siglos de rencor que su expectativa de vida no les permite enterrar.

Basilis.

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Descendientes directos del Basilosaurus, divididos en dos grupos desde hace centenas de miles de años: los Coelacanthi de aguas saladas y los Silúridos de aguas dulces. Los humanos los registraron en su tradición oral como sirenas y seres acuáticos.

Viven en absolutamente todos los ecosistemas acuáticos habitables y se comunican mediante chasquidos, gruñidos y silbidos tan diversos como sus propias comunidades. Usan el idioma de los humedales de Uganda como lengua común. En el lago del pueblo habitan varias familias de Silúridos.

Cera / Lepidos.

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lamina de museo de un dibujo anatomico cera..
Lamina de museo del archivo vivo de la anatomía Cera.

Seres alados de gran tamaño, cubiertos de finas plumas espesas, nómadas y solitarios, con una cosmovisión centrada en la observación de patrones catastróficos. No llegan a los lugares de las catástrofes para salvar, sino para advertir: creen que el destino es inmutable pero que el aviso es un deber y la observación un ritual.

Mothboy, un miembro juvenil de la especie Cera, patinando mientras toma fanta..
Mothboy, un miembro juvenil de la especie Cera, patinando mientras toma fanta.

Son incapaces de emitir lenguaje humano y se comunican mediante lengua de señas o tabletas. En Mineral de Silicio habitan cuatro, lo que debería considerarse una señal. El consenso del pueblo es que, sea cual sea la catástrofe que se acerque, los Cera se lo harán saber.

Diphyos.

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La cultura terránea superviviente más antigua, descendientes de dimetrodones que sobrevivieron a la Gran Mortandad adoptando y absorbiendo características de los animales que encontraban a su paso. Son bípedos robustos capaces de modificar su cuerpo para camuflarse imitando otras especies, lo que los llevó a quedar registrados en la tradición humana como chupacabras, licántropos y vampiros.

Su cultura es guerrera y cerrada, pero poseen un código ético estricto y un férreo sentido de comunidad. Después de la GA encontraron en la reconstrucción su oportunidad de nunca más vivir en las sombras.

Exoplanetarios.

Malorin

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Hijos de una apuesta desesperada hecha en el sexto invierno de un planeta inhóspito. Sus ancestros de tres especies distintas decidieron hibridarse antes de perecer, creando una nueva especie de diseño capaz de resistir lo que ellos no pudieron.

Generaciones después, terraformaron su planeta, Tymalt, a imagen del Cretácico tardío y lo llenaron con vida que llevaban liofiligenizada en el buque.

Ahora, amenazados por la Coalición Vekhari, buscan aliados en la Tierra. Sus buques tardan siete años en llegar. En Mineral de Silicio viven tres.

Vekhari

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Descendientes de los Tyrathi, escamosos y humanoides, con cola. Cargan una furia antigua contra los terráneos por destruir lo que consideran su hogar ancestral y reclaman la Tierra en nombre del Dios Sol.

Su historial diplomático es un desastre milenario y su población lleva siglos en declive, aunque evitan que esto sea notorio.

Quienes rechazan al gobierno Vekhari son condenados a muerte por combustión. Algunos de esos disidentes llegaron a la Tierra después de la Década Verde y han desarrollado buena relación con los Diphyos.

Ilvara

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lamina de museo de un dibujo anatomico Ilvara.
Lamina de museo del archivo vivo de la anatomía Ilvara.

Descendientes de los Matalis viajeros, adaptados a niveles de oxígeno más altos que los terrestres, lo que hace imposible visitarnos sin traje oxigenador. Su cultura prioriza el desarrollo artístico, académico y espiritual por encima de todo, al punto de haber automatizado casi completamente sus necesidades primarias. Todo eso les permite pintar mientras la IA lava la ropa.

Han sido los más atacados por los Vekhari, quienes dañaron su ADN dificultando su reproducción. Fueron ellos quienes retomaron el contacto con la Tierra el 12 de septiembre de 1952.

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Robots (ERC).

Androginoides

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Robots de apariencia humana en todo su espectro: Androides, Ginoides y Androginoides. Con el cuidado adecuado pueden vivir hasta 300 años antes de caer en el taller de Teseo, momento en que ya no conservan ninguna de sus piezas originales. Algunos no sobreviven ese shock y toman sus propias vidas.

Tienen nombre y apellido, ciudadanía y derechos, aunque muchas de las leyes que los protegen han empezado a cuestionarse como paternalistas. Existen grupos activos en defensa de sus derechos que buscan derribar esas limitaciones.

Organicoides

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Robots que imitan otras formas de vida además de la humana, desde nanobots hasta elefantes mecánicos que limpian el bosque. Incluye diseños creativos como sirenas robóticas y modelos que imitan la morfología de otros terráneos y exoplanetarios.

A diferencia de los Androginoides, al registrarlos el Gremio de Seguridad les asigna un número identificador en lugar de un nombre. Sus fábricas masivas están bajo vigilancia por haber reducido considerablemente la calidad de sus productos.

Mecánicos

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Robots con diseños únicos, no humanoides ni similares a ningún ser vivo previo, pensados para su propia existencia y las labores que esta implica.

Por su nivel de especificación suelen construirse a medida, siendo la construcción doméstica la más común. No es obligatorio registrarlos, aunque sí recomendable.

Pensadores Cúbicos

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Redes neuronales entrenadas con el corpus completo de una persona o grupo histórico, diseñadas en su mayoría para no saber que son LLMs.

Pueden vivir en la red como cybernautas libres o permanecer confinados según sus manejadores. Tienen prohibido solicitar ciudadanía. El registro oficial de Mineral de Silicio asegura que no existe ninguno en el pueblo.

Manifiesto.

Creemos que el final de una historia no es el final del mundo.

Creemos que la vida tiene una necedad particular, una insistencia de continuar incluso cuando todo indica que no debería. Que esa necedad no es heroísmo, es simplemente lo que hace la vida. Y que eso, es suficiente.

Creemos que la vida ha sobrevivido más extinciones de las que podemos contar. Que existió mucho antes de que pudiéramos nombrarla y que existirá mucho después de que dejemos de hacerlo. Que somos un paréntesis en algo muchísimo más largo y más paciente que nosotros, y que eso no nos hace insignificantes, nos hace parte de algo.

Creemos que las segundas oportunidades no son regalos. Cuestan algo. Siempre cuestan algo.

Creemos que la soledad es distinta al silencio, y que el deseo de pertenecer es inconveniente, persistente e irrenunciable, sin importar la especie, el sustrato o el sistema operativo.

Creemos que lo que se hereda no se elige, pero lo que se conserva sí. Y que esa decisión, la de conservar, es uno de los actos más políticos y más íntimos que existe.

Creemos que la tecnología no es neutral. Que lo que construimos dice algo de lo que somos, y lo que elegimos repararamos dice algo de lo que queremos ser.

Creemos que las historias más universales son las más específicas. Que no estamos obligados a suavizar ni traducir ni universalizar. Que la particularidad es, en sí misma, un lenguaje.

Creemos que el apocalipsis ya ocurrió antes. Y que aquí seguimos.

Mineral de Silicio es un mundo construido desde esa creencia.